El culto al vampiro, con sus implicaciones de sexualidad violenta, ha sido una constante fuente de inspiración para los cineastas desde los inicios del cine. A lo largo de la historia, las víctimas del Conde Drácula se han estremecido de horror y placer ante su proximidad. Las figuras de Bela Lugosi y Christopher Lee —los dos vampiros más icónicos del cine— han pasado al imaginario colectivo como mitos del séptimo arte.
Pero cada generación tiene sus propios vampiros. El guionista y crítico de cine David Pirie, apasionado admirador del género gótico en el cine y la literatura, examina en este libro los antecedentes del más poderoso de los monstruos cinematográficos, incluyendo el Drácula de Bram Stoker y la historia de la condesa Erzsébet Báthory, también conocida como la Condesa Sangrienta o la Condesa Drácula.