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Ref.: BS-929
Ediciones Cúbicas es el sello editorial de Discoplay de finales de los 80. Material para coleccionistas.
Hay artistas que son meros síntomas. O incluso víctimas efímeras de su época. Van detrás de pautas ya marcadas. Otros son las locomotoras: demasiada visión de futuro para rentabilizar al contado su, muchas veces, crucial influencia. Y luego está esa rara categoría de Espejos Generacionales. Son músicos con voz y efigie singular que emergen de la sencillez adolescente para alzarse en traductores de los hábitos y mentalidad juvenil de su tiempo. Son los nombres propias del pop. Es el caso de Duncan Dhu.
La década de los 80 les pertenece. La vivaz neblina emocional de sus canciones refleja buena parte de los cambios y el espíritu de la década. Unos cambios de los que ellos son testigos y culpables. Protagonistas de excepción. Y un espíritu de saludable animación incentivada por el reactivamiento económico y una generación virgen en busca de identidad musical propia Una década cuya banda sonora ha venido marcada por el irresistible resurgir de las fans, un hedonismo silvestre de inocencia mentolada y la reposición de las melodías de siempre junto a una estética espontáneo de lo simple. Es un poco la Vuelta al Colegio arropada de idealismo soñador y valores positivos. Justo, la clave más sintonizada en la música de Duncan Dhu
Y no deben nada a nadie. Se lo han ganado a pulso. Aparecieron en el momento preciso. Cuando el Pop español lanzaba su operación recambio. Una mutación de valores, conceptos y comportamientos industriales a la que ellos aportaron savia fresca.
Sus fotos les muestran casi siempre cabizbajos parte de su leyenda taciturna. Pero su música es ligero y animosa. Es solo una de sus múltiples paradojas. Además, son creíbles. Avalados por su extracción independiente, han crecido dentro de la mejor tradición pop roquera, esfuerzo individual. Sin artimañas promocionales. Ni trampa ni cartón. El éxito de Duncan Dhu ha sido pura combustión natural. Fruta de una inmediata conexión con las frustraciones e ilusiones de un amplio sector juvenil que va creciendo con ellas Cierto, arrebatan a las quinceañeras. Pero gustan por igual al entendida exigente. Y su público cubre cada vez edades más alejadas. Por otro lado, a diferencia de otros grupos sistemáticamente repudiados por los progenitores de sus jóvenes seguidoras, Duncan Dhu gozan de la estima de los papás y han conseguido asimismo algo sumamente improbable éxito masivo y respeto crítico No es extraño. Tienen todas las boletos para la tómbola del beneplácito social. Es algo involuntario. Les guste o no, son buenos chicos. La próspera sociedad socialdemócrata puede ver en ellos el ejemplo perfecto para la juventud de los 80. Son ricos, guapos y famosos. Viajan a alta velocidad en el vagón especial del tren del éxito mientras más de un millón de discos suyos suenan por el mundo. Y aún no han cumplido sus 25 años. Son verdaderas estrellas del pop que, afortunadamente, no se lo creen demasiado. Mantienen su corazoncito de aficionados. Siguen indagando en el pasado y asomándose al futuro. Pero son, sobre todo, un espléndido presente del pop nacional.
J. María Rey
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