Las alegorías y sentencias herméticas actúan como receptáculos atemporales de conceptos intrínsecamente unívocos y polisémicos.
A través de ellas, el observador atento sintetiza las fuerzas potenciales imbricadas en dichas ideas e imágenes.
De esta manera se restablece un vínculo con una cadena de conocimiento ancestral, portadora del lenguaje oculto del Universo.