Michael Howard analiza cómo la paz pasó de ser una simple pausa entre guerras a convertirse en un objetivo político y moral de los Estados modernos. El ensayo recorre la evolución del orden internacional desde la Europa medieval hasta el mundo posterior a la Guerra Fría, examinando el papel de los príncipes, las naciones, las ideologías y la globalización. El autor sostiene que una paz duradera depende menos de instituciones impuestas que de normas compartidas y aceptadas entre sociedades.